martes, 10 de abril de 2007

  El Efecto Cohiba o lo que cuesta el "esnobismo"

Hoy la base de este artículo no es ninguna lectura de Enrique Dans, ni de Baquia, ni de Microsiervos, ni de ninguna de las bitácoras de cabecera de la blogosfera patria, si no un artículo de El Blog del Márketing, un excelente blog de mi buen amigo Pedro (y hermano en la inmersión en este medio de comunicación).

Hoy publica su artículo que hasta la fecha más me ha llamado la atención (y ya van varios que me sorprenden gratamente) con el titular "El Valor de las Cosas", en el que se comenta un experimento realizado por el Washington Post de lo más interesante: se mete en el metro un Stradivarius a manos de Joshua Bell, un violinista de primerísima linea, que interpreta obras maestras de Schubert y Bach. Los resultados están detallados en el blog de Pedro, pero ya os lo podéis imaginar: nadie le echaba ni puñetero caso.

La gente paga más de 100 euros por sus conciertos, pero ahora que estaba a disposición de todos, nadie se paraba a disfrutarlo. Yo llamo a esto el efecto Cohiba y ahora os explicaré por qué.

Hace unos años, con menos medios que el WP, hice un experimento más casero pero parecido(quizás por esto me ha gustado tanto este tema). Bueno, no se si experimento o broma, pero era algo similar. El conejito de indias, un buen amigo, que como lo es, y además no lo identifico, se que no me reprochará que recuerde esto ahora. El colega había traído unos Cohibas de Cuba. Un detallazo para sus amigos a disfrutar al sol de una tarde primaveral. Pero lo que no sabía es que sus amigos, lejos de agradecer el ágape, lo utilizamos para reírnos un rato con él. Cogimos uno de los Cohibas y le dimos el cambiazo (por el más barato que encontramos en el estanco de al lado) y se lo entregamos para que inaugurara la fumata. La vitola incluso bailaba. Encendió el cigarro con todo el protocolo pertinente, y comenzó a disfrutar del aromático humo, frente a nuestras caras que ya comenzaban a desencajarse. "Bueno no, bueniiisimo". Ya os podéis imaginar el cachondeo padre. Tras preguntarle varias varias veces sobre la calidad del tabaco y ya con nuestros sembrantes enrojecidos y cubiertos por algunas lágrimas, comenzó a ceder: "¿quizás un poco seco?".


Moraleja marketiniana: en estos tiempos si la mona se viste de seda, seguirá siendo mona, pero casi seguro que ligará, por que es más fácil apreciar para la mayoría de nosotros el vestido de seda que el cuerpo peludo.

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Comentarios:
Muchísimas gracias por los halagos. No tendría este blog ni estaría disfrutando tanto con el si no fuera por ti y por tu entusiasmo de este mundillo blogger...

y enhorabuena por la "putadita" que le hicisteis a un amigo

Nosotros le hicimos una parecida a otro pero con vino Don Simón metido en una botella de Vega Sicilia

Los resultados... los esperados, y es que aparentar está bien visto
 
Aviso a navegantes: mi piscina va a ser la 8 maravilla del mundo SI O SI.

Aunque el agua esté como el de las minas de Riotinto yo mantendré contra viento y marea que el agua está super cristalina. Y al que ose contradecirme lo encierro en el depósito de compensación.
 
ja,ja,ja...muy bueno Alvaro.
El tema del esnobismo,es para darle de comer aparte....por ejemplo: Existe esnobismo con el vino,y sin embargo no existe esnobismo con la cerveza...y eso que hay mas variedad que en el vino....pero claro,no hay cervezas caras = no hay esnobismo.

otro pensamiento que me viene a la cabeza es: 45min tocando el violin en el metro = 25 euros,luego en una jornada de 8 horas (25 euros * 8horas)= 266,66 euros, ejem.....20 dias habiles al mes currando de violinista (20 dias*226,6 euros/dia )= 5333,33euros....y libres de impuestos...uhm...habra que pensarselo...
 
Hombre hay que distinguir entre esnobismo y conocimiento.

Yo soy un completo inculto en cuestión de música. No sabría distinguir entre el sonido de un Stradivarius o de un violín vendido en la esquina de mi calle. Pero hay una minoría de personas que sí, que saben de música y es más, saben distinguir si el violonista Fulanito ha tenido una buena tarde o no. Si esta minoria paga 100 dolares por ver a este tipo, eso no es esnobismo. Si yo que no tengo ni idea, voy presumiendo de que aprecio lo bien que toca, yo sí que soy un esnob.

Con el vino pasa exactamente lo mismo. Le das Don Simón a un sumiller y te garantizo que lo notará nada más olerlo. Yo tuve un compañero de clase francés, que sin ser experto, en una cena fue capaz de distinguir qué vino era Cabernet y cuál Shiraz.

Lo dicho, hay una minoría que sí sabe apreciar la diferencia y está dispuesta a pagar por ello. Esta gente no son los esnobs, los esnobs son los demás, los que quieren aparentar que aprecian la diferencia como ellos.
 
Si Gilnux, pero me reconocerás que el problema lo tenemos esos muchos otros a los que nos resulta apreciar este tipo de cosa y lo pagamos por esnobismo.
 
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