jueves, 19 de junio de 2008

  Respetar el tiempo de los demás - Queja a Meliá

De un tiempo para acá, en especial desde hace 11 meses, y coincidiendo con el nacimiento de mis hijos, si hay algo que valoro es el tiempo, sin duda mi bien más escaso, y eso que hay otros bienes también escasillos, por aquí.

Bueno todo esto viene a colación de lo poco respetuoso que suelen ser los demás con este bien.


Retrasarse en una cita, siempre me ha parecido una falta absoluta de respeto hacia la persona que espera. Recuerdo un gran libro que me recomendó mi amigo Miguel,
La Paradoja, en el que describían esto muy claramente. Decía algo así como que ¿te retrasarías en una reunión con un alto jefe de tu empresa? Entoces si te retrasas frecuentemente en las reuniones con tu colaboradores es por que no le profesas el respeto debido. Además se debe tener claro que así lo perciben ellos.

Pero lo que más me cuesta comprender es cuando esta desconsideración la profesa una empresa hacia sus clientes. ¿Qué esto no pasa? Bueno aquí va una
anécdota muy reciente.

Una tarde paseando por el centro comercial del
ABC de Serrano, nos paran unas chicas contratadas por Meliá, nos piden permiso para realizarnos un breve cuestionario y nos indican que tenemos el perfil para invitarnos un fin de semana a uno de sus hoteles. Nos comentan que nos llamaran desde su central y que nos convocarán a una reunión de unos 90 minutos y que se nos entregará el regalo. Sin duda si no hubiera estado Meliá detrás de este asunto, una marca que he usado frecuentemente y que consideraba seria, lo más probable es que hubiera rechazado "de facto" esta dudosa invitación. Pero en ese momento realicé una rápida valoración de mi tiempo: fin de semana en un hotel a elección - precio aproximado 300 euros. ¿90 minutos de mi tiempo valen 300 euros? Posí.

De esta forma el siguiente fin de semana
fui convocado a la reunión, donde asistí con mi mujer y mis dos bebés de 11 meses. Si señores, ya advertí en su momento que no disponíamos de familia en Madrid, con la que dejar a nuestros hijos un domingo por la tarde.

En el
hall del hotel nos recibe primero un señor, que luego nos presenta a otro. Estas presentaciones ya nos ocupan unos 20 minutos de mi tiempo. Aún nada alarmante. A partir de ese momento se nos deriva, carrito gemelar en mano, y tras subir numerosas escaleras con el mismo, a unas salas un poco cutrillas, para explicarnos el programa de Club Meliá (o algo así).

Para ser justos, el señor al comenzar la charla individualizada nos indica que si no queremos dedicar más el tiempo a escucharle su propuesta si queremos nos da el fin de semana gratis y no vamos. Craso error, el que, por tratar de no ser descortés, no
aceptáramos esa asombrosa, aunque creo que también algo retórica, oferta. El señor durante unos 70 minutos estuvo recogiéndonos más información sobre nuestras preferencias vacacionales, explicándonos el plan del Club Meliá, etc... Durante este tiempo, mis amables y generalmente afables hijos fueron poco a poco inquietándose, llegando al final de la entrevista a un "in creschendo" ya ciertamente agudo. En ese momento el señor nos indica,

- ¿bueno no se muy bien si les vendrá bien que prosigamos la reunión o lo dejemos para otro día?
- Aha... pero ¿queda mucho más?- esbozo....
- Si ahora viene el vídeo de 90 minutos, ¿no os lo indicaron en la entrevista?
¿Tras hora y media larga, ahora el
vídeo...?, pensaba, mientras me mordía la lengua. Bueno, dado que el tema niños se complicaba pero que aguantado lo aguantado me creía merecedor de mi bono, realizo la siguiente propuesta con el beneplácito de mi esposa.

-Bueno me llevo los niños, y se queda mi esposa escuchando el vídeo y luego me comenta.
Sin duda una propuesta coherente, pues llegado este punto mis hijos ya estaban en estado de posesión diabólica.

- No señores, deben ver los vídeos los dos juntos, son las normas.

Es decir, ¿que al principio me ofreces el fin de semana por las buenas y ahora nos obligas a un
suplicio chino comunitario?

Fin de semana al
carajo. Eso sí recuerdo haber estado hospedado en hoteles Meliá a menos unos 6 meses completos en los últimos 8 años, por motivos de trabajo. En el futuro los evitaré, como evitaría la compañía del que me ha robado la cartera, con bienes menos preciados para mi que el tiempo, como pueden ser unos poquillos de euros.

Por cierto, y sobre la gestión del tiempo, me ha encantado este post de Julio Alonso:
Ladrones del tiempo.

Etiquetas: , ,


Comentarios: Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]





<< Página principal

This page is powered by Blogger. Isn't yours?

Suscribirse a Entradas [Atom]

Suscríbete a Morito con tu e-mail:

Delivered by FeedBurner

Suscribete con tu agregador

Archivos