sábado, 14 de febrero de 2009

  Actividad vs activismo

Admiro a las personas activas sin ser activistas.

Me refiero a esas personas excelentemente bien organizadas, con la capacidad de concentrarse en un asunto durante el tiempo que lo requiere, sin
desconcentrarse por las llamadas telefónicas o la constante entrada de correos, y que además finalizan este trabajo a una hora razonable que les permite una cierta conciliación trabajo-familia-aficiones.

Frente a los activos estamos otra clase: los activistas. La de los que nos despistamos con una mosca y saltamos de tarea en tarea, dejando cosas a medias con las que vamos avanzando a saltos. Una subclase somos los activistas responsables: a pesar del freno que supone nuestro
activismo aspiramos a terminar las cosas, pero nuestro activismo y procrastinación, nos obligan a emplear más tiempo y esfuerzo. Siendo consciente de que quiero pertenecer a los activos y no a los activistas, llevo varios meses trabajando mi forma de trabajar (perdón por la redundancia). Aunque no soy muy de las lecturas de "autoayuda", si me he enganchado en este "viaje hacia la productividad" en el blog El Canasto. En él encontré esta reveladora historia (al parecer circula en Internet) que me hizo ser consciente de lo necesario que es mejorar en la eficacia en el trabajo y que el esfuerzo no lo es todo.

He decidido regar las plantas del jardín. Mientras abre la manguera veo a mi coche que está muy sucio.

Anda hacia mi coche, pasando la puerta principal de casa y nota que hay correo nuevo en el buzón. Decido primero leer el correo antes de lavar el coche.

Pongo la llave del coche encima de la mesa, tiro la publicidad en la papelera debajo de la mesa y veo que está completamente llena.

Luego decido de poner el correo otra vez encima de la mesa para primero vaciar la papelera.

Pero, entonces me pensaba que si los contenedores de basura están cerca del buzón de correo, puede aprovechar el viaje para enviar los pagos de las facturas.

Voy hacia mi mesa en el despacho, donde encuentro la lata de Coca Cola que he dejado allí.

La lata se está calentando, y tengo que llevarla a la nevera para mantenerla fresca.

Mientras bajo hacia la cocina para guardar la lata de cola, veo un jarrón de flores que necesitan agua.

Dejo la cola en la mesa del pasillo y allí veo las gafas que he estado buscando toda la mañana.

Decido que debo guardarlas en el cajón de la mesa, pero primero voy a regar las flores.

Dejo las gafas otra vez encima de la mesa, voy a la cocina para llenar un recipiente con agua y veo el control remoto de la televisión. Alguien lo ha dejado en la mesa de cocina.

Seguramente no me recordaré donde esta el control remoto si voy a mirar la tele este noche, y por tanto decido llevarlo a la salón, pero primero voy a regar los flores.

Al regar las flores derrame un poco de agua al suelo.

Dejo el control remoto en la mesa y voy a buscar una toalla para limpiar el suelo.

Luego vuelvo al pasillo e intento recordarme que estaba haciendo.

Al final del día:

  • No he regado las plantes del jardín
  • No he limpiado el coche
  • No he vaciado la papelera
  • No he pagado las facturas
  • Tengo una lata de cola calienta en el pasillo
  • Las flores no tienen suficiente agua
  • No sé dónde está el control remoto
  • No puedo encontrar mis gafas
  • Y no recuerdo dónde he dejado la llave del coche

Y no sé por qué no he hecho nada, y sé que he estado muy ocupado durante el día porque estoy muy cansado.

Etiquetas: , , ,


Comentarios: Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]





<< Página principal

This page is powered by Blogger. Isn't yours?

Suscribirse a Entradas [Atom]

Suscríbete a Morito con tu e-mail:

Delivered by FeedBurner

Suscribete con tu agregador

Archivos