lunes, 8 de marzo de 2010

  Cinco peligros de los huertos urbanos
Témome que a partir de una simpática propuesta de un participante del Reto Blogger, toca esta semana colgar 12 post en este universo no infinito que es Internet, sobre los Huertos Urbanos. Muy ecologista en tu casa amigo Alvaro Richarte, con todo lleno de pepinillos y pinos ambientadores, pero vas a dejar 12 mojones sin recoger esta semana en Internet (como ya nos anticipaba Andrew Keen: "Si equipamos a un número infinito de internautas hablando de huertos urbanos con un número infinito de ordenadores sólo crearemos una masa infinita de mediocridad")

Seguro que el resto de los participantes se congratularán sobre lo gratificante que puede ser que con los cuidados y los mimos al mecetero de la terraza, con el riego y el cariño diario, finalmente consigas que crezca un pepino o un nabo, con el que disfrutar por la noche (en la cena).

Yo sin embargo voy a poner la nota amarga de los huertos urbanos, la nota disonante, el punto crítico ante el fervor por le nabo ecológico.

1er peligro: ¿Hay un paranoico en tu casa? El simple hecho de plantearse la actividad hotofruticola en un apartamento es ya de por sí un síntoma de enajenación mental. ¿Para qué cojones sirve un huerto en un piso? ¿pero si a mi no me caben ni los zapatos? Si te plantea esto tu pareja, empezaría a deshacerme de los cuchillos del cajón de la cocina, o del matarratas. Seguramente tu pareja a la vez que te dice esto tiene clavada la mirada en el infinto desde hace días. No lo dudes, llama a los loqueros.

2º peligro: ¿te gustaría ser devorado por insectos y otros bichos? Gusanos, hormigas, abejas, avispas....¿No tienes suficiente en el mes de agosto? ¿no? Pues mete un panal en tu casa y dedícate a la apicultura urbana.

3er peligro: Puedes ser comido por una berenjena. Todos recordaréis uno de los primeros experimientos de Huertos Urbanos de la historia, que teminó con berenjenas por todos lados de donde salían unos aliens... no aprendemos: los huertos urbanos son un nido de uves.


4º peligro: ¿Para que poner tomates en las macetas si los que tengo en el frigorífico ya suelen terminar todos peinando pelos verdes? Suponga que se toma un tomate de su huerto y se intoxica. Quién es el culpable. Usted mismo. Al talego. Diez años mínimo por atentar contra su propia salud pública.

5º peligro: denuncias por evasión fiscal. ¿Cómo tributan los tomates del macetero? ¿Como ganancia patrimonial? ¿como rendimiento del capital inmobiliario? Cuidadín que no tiene el coño la señora Salgado para ruidos. Ni me parece que tampoco para los nabos de tu huerto, por muy urbano que sea.

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Comentarios:
jajaja... me ha encantado.
 
Gracias Fernando. La verdad es que el mundo de las hortalizas en el piso no me termina de convencer.
 
Lo mejor es que votes cuando corresponda y dejéis de manifestar vuestro amor a los 4 vientos

Dios mío... serán esto celos??

salu2, buen post!!!
 
Arreglale los pelos al Mazinguer y ya hablaremos
 
El segundo peligro no lo veo como tal, quien no ha tenido alguna fantasía en la que era devorado por insectos :)....
 
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