domingo, 27 de junio de 2010

  Dejar las cosas a medias
Estaba esta tarde intentando ver Novia a la Fuga a la vez que intentando escribir el post semanal cuando me ha vencido el sueño... y he pegado una cabezadilla, para ser honrado de hora y media, por lo que no se si es cabezadilla, siesta "a secas", o siestorro de pijama y orinal.

Se ve que mi subsconciente por un lado no estaba muy conforme con que en vez de cumplir con mis obligaciones retoblogueras estuviera "estroncao", y por otro lado ha tomado un poco el argumento de la peli que veía (en el que Julia Roberts no termina nunca de casarse) y ha hecho un gazpacho, y entre imágenes oníricas me ha traído un tema para el post de hoy, "Las Cosas a Medias". Al despertarme de la siesta y tras limpiarme un poco las babas, he vuelto a coger decididamente el ordenador para cumplir con el post de mis sueños, y escribir sobre ese tema que entre luces centelleantes se me presentaba una y otra vez, dejando de lado el tema que previamente estaba barajando, con la certeza de que todas estas visiones deben tener algún sentido transcendental. Como veis, todos los ingredientes para escribir un post lisérgico a la vez que infumable.




Hay dos perspectivas desde las que podría tratar este tema con "expertise" y exhaustividad: desde el ámbito sexual y desde el ámbito de la productividad....Me decantaré por la segunda.

Desde hace unos meses intento mejorar mi productividad en general. Aunque no soy de los de mucho manual de autoayuda, comencé a seguir dos excelentes blogs especializados en productividad (y muy conocidos): El Canasto y ThinkWasabi. Me engaché al verme reconocido en esta excelente historia de proscrastinación, que traje ya una vez a este blog y que circula bastante por Internet:

He decidido regar las plantas del jardín. Mientras abro la manguera veo a mi coche que está muy sucio.

Ando hacia mi coche, pasando la puerta principal de casa y noto que hay correo nuevo en el buzón. Decido primero leer el correo antes de lavar el coche.

Pongo la llave del coche encima de la mesa, tiro la publicidad en la papelera debajo de la mesa y veo que está completamente llena.

Luego decido de poner el correo otra vez encima de la mesa para primero vaciar la papelera.

Pero, entonces me pensaba que si los contenedores de basura están cerca del buzón de correo, puede aprovechar el viaje para enviar los pagos de las facturas.

Voy hacia mi mesa en el despacho, donde encuentro la lata de Coca Cola que he dejado allí.

La lata se está calentando, y tengo que llevarla a la nevera para mantenerla fresca.

Mientras bajo hacia la cocina para guardar la lata de cola, veo un jarrón de flores que necesitan agua.

Dejo la cola en la mesa del pasillo y allí veo las gafas que he estado buscando toda la mañana.

Decido que debo guardarlas en el cajón de la mesa, pero primero voy a regar las flores.

Dejo las gafas otra vez encima de la mesa, voy a la cocina para llenar un recipiente con agua y veo el control remoto de la televisión. Alguien lo ha dejado en la mesa de cocina.

Seguramente no me recordaré donde esta el control remoto si voy a mirar la tele este noche, y por tanto decido llevarlo a la salón, pero primero voy a regar los flores.

Al regar las flores derrame un poco de agua al suelo.

Dejo el control remoto en la mesa y voy a buscar una toalla para limpiar el suelo.

Luego vuelvo al pasillo e intento recordarme que estaba haciendo.

Al final del día:

  • No he regado las plantes del jardín
  • No he limpiado el coche
  • No he vaciado la papelera
  • No he pagado las facturas
  • Tengo una lata de cola calienta en el pasillo
  • Las flores no tienen suficiente agua
  • No sé dónde está el control remoto
  • No puedo encontrar mis gafas
  • Y no recuerdo dónde he dejado la llave del coche

Y no sé por qué no he hecho nada, y sé que he estado muy ocupado durante el día porque estoy muy cansado.


El comenzar muchas cosas a la vez se había convertido en una forma de trabajar para mi. Me sentía cómoda con ella, y me aburría cuando estaba dedicado de forma muy centrada a un proyecto, y enseguida buscaba nuevos proyectos. También llegó todo el mundo de Internet y los blogs y eso si que fue la pera.

Como leía no hace mucho en el Twitter de Fernando Polo, "Casi todos mis posts son producto de la procrastinación. No hay como tener algo que hacer, para retrasarlo y ponerse a escribir".

Creo que Internet es con diferencia la mejor vía de estar al día y de estar en condiciones de innovar (puede ser una grandísima fuente de inspiración), pero si no te organizas un poco se puede convertir en una fuente de distracción y de improductividad.

No he llegado totalmente al nivel de productividad que deseo pero si que he mejorado en algunos aspectos. Os comento:

- Desde hace unos meses trabajo siempre con una aplicación para la gestión de tareas que evite que me deje cosas importantes por el camino. Utilizo 2Do para el Iphone. Me bajé la versión gratuita y, como me gustaba bastante, luego me bajé también la de pago. No merece la pena esta última, al menos en mi nivel de utilización.

- Intento no estar continuamente pendiente del correo, si no chequearlo un par de veces al día. Aún este aspecto no lo tengo controlado del todo. ¿Llegará un momento en el que tenga cojones de desconectar el Outlook salvo un par de accesos diarios?.

- Para apuntar ideas y anotaciones utilizo el blog de notas del Iphone. También tengo Evernote. Aquí tengo que terminar con hacerme con esta aplicación, de la que en todos lados hablan maravillas. En especial en Think Wasabi tienen una categoría dedicada a esta aplicación llamada los 101 usos de Evenote. Ya llevan 13. Aún utilizo en las reuniones un blog de papel, pero aquí el siguiente paso es utilizar una única herramienta.

- Estar al día: sin ser tan radical como Fernando Plaza, he seleccionado bastante más lo que leo. Aún mantengo el Reader, al que le dedico una lectura diaria, y Twitter, al que le echo un vistazo cade vez que tengo algún huequecillo. La lectura de post ha dejado de llevarme a más de dos horas diarias a algo menos de una, pero de temas más concretos y seleccionados. En este sentido cada vez veo más interesantes los Grupos de Linkedin, donde puedo encontrar más fácilmente información especializada sobre los asuntos que me interesan. Una tremenda deficiencia es que la aplicación de Iphone de Linkedin no incopora alguna opción específica para estos Grupos.

Me queda bastante por mejorar, pero creo que he dado los primeros pasos para conseguir optimizar mi tiempo.

Siguientes retos:

- Ladrones de tiempo: es mi siguiente reto. En mi centro de trabajo la concentración es complicadísima y las interrupciones son constantes, y las pequeñas tareas que "saltan" todos los días me comen el tiempo. Más de una vez me he visto tentado a colocarme los cascos y ponerme RNE-Clásica, pero creo que es una actitud un poco autista.

- Descanso: duermo bastante poco y noto cada vez más como esto afecta mi productividad. Tengo que incidir más en deporte y descanso.

- Herramientas: Por ejemplo, es increible el incremento de productividad que consigues cuando aprendes tres o cuatro funciones de Excel. Hay que dedicar el tiempo necesario a aprender. Esto lo tengo bastante descuidado.

Bueno, y vosotros, ¿cuales son vuestros trucos para no dejar las cosas a medias?

Etiquetas: , ,


sábado, 19 de junio de 2010

  Pienso luego deseo
Hoy en el Reto Blogger nos toca tratar un tema que parece de cuando nos pedían redacciones en el cole: "¿Qué cosa me gustaría tener", un objeto concreto de mi máximo deseo.

Son muy curiosas las teorías que dicen que la mayor felicidad se obtiene en lo momentos previos a conseguir algo muy deseado, una vez que ya lo tienes no se vuelve a alcanzar los niveles de satisfacción previos. Suelen poner como ejemplo un perro, que salta de alegría cuando le enseñas el plato de comida. Una vez se pone a comer, su estado de excitación disminuye. También es cierto que pocas cosas son tan frustrantes como perseguir sueños y no alcanzarlos: retírale a perro el plato justo antes de que comience a comer...



En este sentido, tengo mis pequeños caprichos atendidos (el último muy recientemente) y evito anhelar, o al menos obcecarme, con cosas que estén muy alejadas de mi alcance, y seguir las pautas de esa gran enseñanza que dice que no es más rico el que más tiene si no el que menos necesita. La mayoría de los que alguna vez hemos viajado a un país del tercer o segundo mundo (en mi caso Costa Rica) podemos ratificar que esto es totalmente cierto.

Pero vayamos al tema propuesto y volviendo a los ejercicios de redacción. Recuerdo en el colegio, una vez en la que el profesor de Lengua y Literatura nos propuso un tema algo parecido al que el Sr. Pablo Moya nos trae hoy: ¿Qué objeto te llevarías de casa en caso de que sucediera un incendio?.

Y recuerdo que todos los entonces teenagers, contestamos cosas del tipo: "mi cajita de recuerdos", "mi colección de cromos" "mi perrito de peluche";...., etc. El profesor sin embargo, no dio la mejor nota a ninguno de los habituales empollones, si no a uno de los "problemáticos". Sergio en su escueta redacción, con tachones, y una letra indescifrable, afirmaba que del destructor incendio lo que salvaría sería el seguro de hogar de su vivienda.

Si siguiera la lógica escuela de racionalidad de mi antiguo amigo Sergio mi objeto del deseo debiera ser este Picasso titulado 'Desnudo, hojas verdes y busto', y que el artista pintó en un solo día en marzo de 1932. El cuadro tiene su historia. Forma parte de una serie de retratos sobre la amante y musa de Picasso, Marie-Thérèse Walter. Esta joven suiza, era monitora en deportes en un campamento de niños, y menor de edad, cuando conquistó a Picasso, mientras que el pintor había sobrepasado el medio siglo. "Para encontrarse Picasso debía ir de noche al campamento para encontrarse furtivamente en la tienda de campaña en la que ella vivía".

Marie
Thérèse, "devolvió la paz corazón del pintor" y por ella Picasso cambió su pintura: "abandonó el cubismo y el surrealismo, para mostrar formas más sensuales, tiernas, eróticas, redondeadas y suaves".


Pero a mi todo esto me importa relativamente. Con el mismo sentido práctico de Sergio Ruiz en su rescate del seguro de hogar de las llamas, este cuadro no reposaría ni un día en la pared de mi casa (soy bastante perezoso ante la Black & Decker). El interés y mi deseo por este cuadro radica en que como conoceréis se subastó en Nueva York recientemente y se adjudicó al módico precio de 81 MM de euretes. Si yo tuviera este cuadro, lo observaría durante 5 minutos, recordaría su historía y su arte, y tras ello lo vendería ipso-facto. Y con el dinero de la venta tendría la vida bastante bien resuelta, y podría dejarme de preocupar de banalidades, como son la carrera profesional, o el pago de la cuota del préstamo, y además podría comprar ese montón de dispersos insignificantes objetos que anhelo, como pueden ser un ipad, este sencillo vehículo, o este agradable ático en Sevilla. Con un solo lienzo, todos mis imiginables humildes objetos del deseo, cumplidos.

En cualquier caso, hoy por hoy me considero bien servido respecto a mis deseos. Como mi compañero retobloggero F. Summers, querría cambiar mi apartamento, en mi caso por un piso agradable de tamaño (+120 m2) en una urbanización con ciertos servicios, un poco de jardín para los niños, piscina, paddel, etc) si es posible sin salir de la M-40 y relativamente bien comunicada. Si pudiera ser sin hipoteca (que ya tengo bastante de hipoteca todos los días), ya sería la leche. Es decir, el sueño de cualquier madrileño, ciudadano medio, que tenga la suerte de seguir hoy trabajando. (Y ahora va un cierre al estilo F. Plaza, o Wilson)... Pero por lo demás, creo que el mayor de mis posibles deseos ya se cumplió en el verano de 1996,...

Etiquetas: , ,


domingo, 13 de junio de 2010

  Van Van, aprendiendo a montar en moto a los 37
Recordando aquellos maravillosos años:

De siempre me han gustado las motos. Entiendo que como a la mayoría de vosotros. Pero nunca había podido disfrutar de estos vehículos, más allá de las Vespinos que me dejaba algún amigo con 14 o 15 años. En alguna ocasión mi amigo Emilio me dejó un par de veces una moto de motocross (creo recordar que era una Honda de 75 cc roja) y recordaba como complicadísimo el cambio de marchas (entonces no tenía coche y no sabía ni lo que era embragar).

En la adolescencia mis padres no claudicaron, a mi insistencia sobre la moto. Los comprendo perfectamente: a ningún padre les gusta introducir factores de riesgo en la vida de su hijo. De hecho, con perspectiva les agradezco el no me dejaran tener moto en esos años. Por aquel entonces era bastante cabra loca, lo que seguramente me habría dejado en este presente con alguna fractura que otra (mi cuerpo hasta la fecha está libre de roturas). Por otro lado me vi obligado a desplazarme en bici, algo que he disfrutado mucho hasta hace a penas 5 años. Por último, a cambio, enseguida me compraron un coche (Opel Corsa), que disfruté muchísimo en mi juventud.

Pero el hecho es que, junto con el aprender a tocar las guitarra, el no haber tenido moto era una de esas las pequeñas "frustraciones"(por llamarlo de alguna forma) que arrastraba de aquellos, por lo demás, maravillosos años. Posteriormente vinieron otras prioridades, y la moto se convirtió en algo innecesario e incluso olvidado.

Vuelven las antiguas golondrinas....

Desde hace un par de años, y ya viviendo en Madrid, la idea de la moto me volvió a rondar la cabeza. Sobre todo desde que desplazaron mi trabajo a Vaguada (antes vivía a diez minutos de mi centro de trabajo). Es sin duda un medio cómodo y rápido para desplazarse por la gran ciudad, aunque también Madrid es una ciudad especialmente complicada para utilizar este medio, con un tráfico enloquecido, y con un cupo de descerebrados motorizados similar en porcentaje al del resto de ciudades pero que se multiplica exponencialmente en términos absolutos. No obstante no soy de los que suele amedrentarse ante este tipo de temores (quizás siga siendo un poco descerebrado) y al inicio de este año, lo tenía como uno de mis objetivos 2010. Lorena, una buena amiga que se dedicó a recoger los propósitos para el 2010 de sus allegados en una agenda, a principios de año, ya puede borrar este de su lista.

A Macarena, mi mujer, no le hacía ninguna gracia esta recuperada afición: "sin tener ni idea, te vas a poner a conducir una moto en Madrid". Pero, sin apoyarme, ha sido muy respetuosa con mi ilusión y mi decisión (¡¡¡gracias!!!). Macarena también me intentó ayudar a paliar la otra de mis "frustaciones" de juventud, regalándome una preciosa guitarra acústica hace unos años. Pero mi pereza (o falta de tiempo) ha impedido vencer ese otro frente (Lorena ¿lo apuntamos en la agenda del 2011?).

Eligiendo moto

Ahora tocaba elegir modelo. Si me hubiera comprado una moto cuando volví a tener ganas de ella (hace un año y medio aproximadamente), seguramente habría terminado en mi garaje un Vespa. Me gusta mucho su diseño, y es todo un clásico del asfalto urbano. Pero en mi propósito del 2010 iba el aprender a montar en moto totalmente: lo que implicaba que tenía a la vez que aprender a cambiar marchas en la moto. También me pasa que la Vespa me da la sensación de moto inestable, algo que me han corroborado varios usuarios, que me han confirmado que tiende a derrapar algo.

Por otro lado como no tengo carnet de moto, sino simplemente el estándar de coche (B1), tenía limitada la cilindrada. Ceo que por otra parte, dada mi "novatez" con el vehículo, no era recomendable sobrepasar los 125 cc).

Así que mi elección estaba bien limitada: 125 cc, no scooter, y que tuviera un toque de diseño. Y desde hace unos meses "La Elegida" estaba decidida.

Suzuki Van Van

La Suzuki Van Van nace el mismo año que yo, en el 1972, y con este peculiar aspecto, "y ya entonces sus neumáticos eran peculiares por la dimensión de estos. Sus propietarios definen a las ruedas como "Donuts", debido al aspecto".

Tal y como cuentan en esta web de fanes de la moto,la propia Suzuki la cataloga como una moto de carretera diseñada para un uso playero. Todo parece apuntar a que esta moto me estaba predestinada.

Como también indican en esta web "Las de cubicajes más bajos fueron muy populares en EE.UU durante los años 70, convirtiéndose en un objeto de deseo dentro de las denominadas "monkey bikes". Este grupo de motos reciben ese apelativo debido a la curiosa posición de conducción sobre éstas".

La compra de la moto:

Compre la moto en Motoreac, un concesionario de motos Suzuki, muy cercano al Corte Inglés de Goya (Calle Marqués de Sesto). La atención y el servicio fue muy bueno. Jesús Montoya estuvo casi una hora en la entrega, explicándome aspectos técnicos de la moto y dándome algunos consejos básicos de conducción. Sólo les puedo achacar que hace un par de semanas me vendieron el único color que tenían (gris) indicándome que no había más, y que otro colos (blanco o negro) podría tardar meses. Cuando llegué el viernes a recogerla la había también en estos dos colores.



Hoy no me importa, por que realmente ahora es la que más me gusta de las tres, pero a priori me gustaban mucho también las otras dos, y quizás si la hubiera habido mi primera opción habría sido la negra.

Rodando:

Mi desvirgue no podría haber sido más contundente: sales de Duque de Sesto, directamente a Narvaez, de Navaez a Conde de Peñalver, avenidas en pleno centro comercial de Madrid, un viernes a las siete y media de la tarde. ¿Estoy en primera o en segunda? no veo con el retrovisor, empieza a llover, el puño del freno parece está supersensible,... ¡anda!, pero si llevo con el intermitente desde hace un rato.... Pero nada, sin mayores problemas (no se si también pensarán los mismos los coches que venían detrás)... A los 4 minutos soy el rey del asfalto urbano, cabalgando a mi domada bestia.

Mi moto:



Podía haberos traído como cierre este vídeo de Juan Fornell y los Van Van, .... pero mejor os dejo este otro que me gusta más,...., (aunque esté dedicado a una Honda y no una Suzuki).

Etiquetas: , ,


domingo, 6 de junio de 2010

  Estamos en las nubes
Esta edición del Reto Blogger me está resultando bastante más gratificante que la anterior, por varios motivos. El primero, por que sólo hay que escribir un post semanal. En la anterior llegamos al suplicio de tener que escribir hasta cuatro semanales. El segundo por que realmente creo la fauna de participantes está mejor elegida que un casting de OT, y está generando todas las semanas posts divertidos. El tercero, por que permite elegir a cada uno un tema a lo largo del Reto. Y esta semana me ha tocado el turno, y he aprovechado para proponer que hablemos de La Nube, por que es un tema que me interesa, desde que me despertó la inquietud sobre el mismo Fernando Plaza, y por que tenemos la suerte de tener en el reto blogger a algunos participantes que conocen del mismo, y creo que es todo un privilegio que no quería dejar desaprovechar.

Se habla mucho de la Nube, con una terminología normalmente indescifrable para los profanos, y sin embargo lo que parece que es más interesante de la misma es su ambición por simplificarnos la vida.

Se comenta que hoy podemos almacenar en la Nube nuestra información, con servicios como los de Amazon o los de Dropbox, y que ya nuestra música o películas no tienen que ocupar más huecos en las estanterías, teniendo al alcance de un par de clicks discotecas con las que no podrías ni haber soñado hace diez años, gratuitas y streaming, que incluso van dejando antiguos los emules y los discos duros multimedia, que tanto furor han causado en las últimas navidades.

Quizás todo esto sea un poco freaky (¿es hoy freaky Spootify?). Pero no nos engañemos, desde hace unos meses todos estamos dejando todas nuestras vidas en las Nubes.

Empezamos subiendo y compartiendo fotos (con Flickr o Picassa). Subimos nuestras agendas, con las aplicaciones de Google, o nuestros vídeos, con YouTube.

Pero desde hace unos años se ha vuelto más ambiciosa, y la Nube dió el salto a simplificarnos nuestras relaciones sociales. Y con ello nosotros dimos el paso a dejar todas nuestras vidas vidas en las nubes. Entre Facebook (vida personal) y Linkedin (la profesional) enseñamos todo lo que tenemos, menos lo que hay debajo de los calzoncillos (para eso también tenemos bastantes opciones en la Nube).

Facebook, ha puesto a nuestra disposición todos los servicios para que podamos relacionarnos través su red invisible de servidores. Los muy acaparadores lo han cogido todo (chat, mensajería, carga de fotos, compartir enlaces, etc, etc) para que pasemos el máximo tiempo en las Nubes. Además lo hacen muy bien tanto en nuestros pcs como en sus servicios para móviles (100% del día con acceso a la Nube). Y nosotros, embaucados con los preciosos cantos de sirenas, sin deparar en la letra pequeña (tengo bastante contrastado que el particular estándar en general no mira nunca la letra pequeña de nada) vamos y dejamos en la nube nuestras relaciones, nuestros mensajes, nuestras imágenes, nuestras aficiones.

Hace unos años si una empresa de la competencia te contactaba parecía que estabas besando al diablo. Ahora con Linkedin dejamos en la Nube nuestra vida profesional a la vista de todos, buscamos personas o perfiles profesionales que nos interesan y nos contactan nuestros clientes o proveedores a cualquier hora. Y no pasa nada.

Seguramente nos moleste cuando un vecino mira en nuestro buzón, o en el metro el de al lado mira en nuestro periódico, pero con Google, Facebook, Linkedin, Tuenti, y alguna más, dejamos nuestras vidas en las Nubes, al descubierto confiando, o simplemente obviando qué nivel de seguridad y o de buena voluntad, tendrán dichas empresas, con nuestra información. Y esto es lo que hay. Como apunta Pablo Moya, esto de la Nube es muy de película, y ya veremos lo que pasa con toda estos estos datos por ahí en los aires. Yo ya veo a Brad Pitt y a A. Jolie persiguiendo a piratas informáticos que venden la info de Facebook a bandas oganizadas de ladrones y extorsionadores albanokosovares.

Etiquetas: , , ,


This page is powered by Blogger. Isn't yours?

Suscribirse a Entradas [Atom]

Suscríbete a Morito con tu e-mail:

Delivered by FeedBurner

Suscribete con tu agregador

Archivos