viernes, 23 de julio de 2010

  El superpost definitivo
El fin del Reto Blogger va a coincidir con la finalización de una etapa en mi vida. Casualidades.

Una etapa que viene muy definida por un proyecto profesional y una ciudad ... pongamos que hablo de Madrid. Y en la misma se han metido experiencias, personas, vivencias,..., que harán que estos cuatro años sean siempre muy muy especiales para mi: fantásticos en muchos aspectos, duros en otros.

Fantásticos por que he tenido la suerte de compartirlos con personas extraordinarias. Precisamente un par de participantes de este Reto han sido personas muy importantes en la etapa que finaliza. Me refiero al Sr. Pedro Molleda y al Sr. Fernando Plaza.

Pedro Molleda, junto con su mujer, y su hijo (y desde hace un año también su hija), han sido nuestro apoyo en Madrid. Hemos compartido multitud de fines de semanas, salidas, experiencias, comida mejicana, bebidas mejicanas... (en alguna ocasión con ciertos excesos y una anécdota alcohólica-albañilesca que me acompañará durante mucho tiempo) y un mítico cocido montañés. Buena gente, ¿qué cosa mejor se puede decir? Gracias Pedro y Lorena por estar ahí siempre.


Y que yo esté escribiendo esto ahora mismo, depende de la segunda persona. Fernando me generaba inquietudes en cada charla. Una de ellas, tras un par de cervezas nos llevó a un proyecto conjunto,que nace como un proyecto de un fin de semana, que se fue "enredando" y que ahora abandono más de un año después, aún inconcluso del todo, pero ya en un nivel que me hace pensar que será el mayor logro que pueda realizar en mi vida profesional, aunque muy muy pocos lo percibirán en su dimensión. Fernando, estoy seguro que este año he hablado más contigo que con mi mujer. Reconozco que trabajar conmigo puede ser en ciertos aspectos complicado: improviso mucho, veo siempre vías de mejoras, de darle una vuelta de tuerca adicional a las cosas,.... Fernando con una portentosa rapidez de desarrollo, una claridad de ideas, y una paciencia sin límites, era mi tandem perfeto (realmente él puede/suele ser el tandem perfecto de cualquier proyecto profesional en Internet). Gracias Fernando. Y dale también las gracias a Silvia, por que ella fue otro apoyo importantísimo.


Otros retoblogueros, como
Felix (el árbitro), o Pablo (el del premio) también habéis puesto unas buenas migas y salero en esta etapa, con una sorprendente acogida de unos extraños como nosotros. También muchas gracias. Me quedo con las ganas de conocer personalmente al Sergio, Alvaro R., incluso al Sr. Macwire. Con el Sr. F. Summers tenía una quedada que con la precipitación de los acontecimientos se ha visto retrasada. Sorry! Tengo la certeza de que esta pandi retobloguera aún tiene mucho recorrido...

Y de fondo ese Madrid, que para mi es el Madrid de Juan Bravo y alrededores, con sus señoras mayores siempre "bien puestas". Este barrio de contrastes armonizados. De paseos recorriendo esa cuadrículas perfectas de calles que guardan tantos barecillos, terrazas, comercios, .... Y ese ambiente tan especial que no suele dejar entrada a cosas feas, como problemas, recesiones, crisis, y demás vulgaridades, y que a cambio te depara en cada vuelta de la esquina una cara famosa y una chica estupenda (...) Ese Madrid de Goya, Conde de Pañalver, del Monteagudo, de la Daniela.

Un Madrid al que entraba vencedor cada mañana con mi Van Van, atravesando las cuatro torres de la Castellana.

En este Madrid nacieron mis hijos. Han tenido esa suerte. "Viva la ciudad (y la madre) que los parió".

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sábado, 17 de julio de 2010

  Los 80´s, la década que cambió mi vida…
El teminta de la semana..."los 80´s",.... Huele a cd recopilatorio barato; a reportaje de Informe Semanal , de los que ponen cuando no saen qué contar; a nostálgicos ya canosos, con camiseta ajustada y patillas, que otrora vistieron alguna chapita, o incluso un imperdible.

Bueno, intentando no caer en todos los tópicos que la década suele trasladarnos, voy a procurar mostraros como esta década cambio mi vida, tal y como lo hicieron otras, pero quizás esta fue la más importante, no por nada específico de la misma, si no por que comienza teniendo yo ocho años y finaliza dejándome en capilla de los 18.

Como os decía en el inicio de los 80´s yo tenía 7 años para ocho, por lo que cursaba cuarto de EGB. Estudiaba en la Escuela Francesa. Recuerdo de ese curso a mi profesora de las asignaturas en francés (en ese colegio eran la mitad de la jornada). No recuerdo su nombre, pero era guapísima y encantadora, y me tenía atontado. Para compensar la otra profesora, de las asignaturas en español, nos tiraba tizazos y nos daba con la regla de madera, aunque no la recuerdo con rencor, pues realmente no hacía daño, solo picaba un poquillo.

En 1980 nació el Pacman.



Aunque nosotros estábamos entonces encantados con esas pequñas maquinitas de Nintendo, en la que repetías continuamente la misma jugada, en cada fase, aunque cada vez más rápido. Mi padre me solía traer una al año, cuando viajaba a Canarias, y era la envidia del recreo.

Pero lo que realmente era emocionante, como comentaba en un post reciente, es que ese año empecé a jugar al fútbol los sábados con los amigos del colegio. La noche anterior no conciliaba el sueño, de la emoción.

En febrero de 1980 es el famoso conciero homenaje a Canito, que se considera el punto de partida de la movida madrileña, aunque de esto no me enteré hasta muchos años después. No quiero subestimar lo que supuso ese movimiento, a pesar de lo me fastidian todos los topicazos y estereotipos. En estos años en Madrid he podido frecuentar tanto la Vía Láctea como El Penta, y aún conservan algo de la energía que se debió generar en los inicios de la década de los 80´s.

Aunque yo musicalmente en estos años estaba más bien obsesionado con los Beatles. Arrastraba ya desde muy pequeño la ilusión de que John y Paul olvidasen sus rencillas y el grupo se volviera a unir, y compusieran nuevas maravillosas canciones. A finales de ese 1980 asesinaron a John Lennon, y esas ilusiones se rompieron brutalmente. También en ese año pude fantasear tras ver las maravillosas El Imperio Contraataca y Superman II, con aquellos tres malvados embuchados es trajes de ¿charol? negro.


La década de los 80 finaliza como es razonable en 1989. Ese año curso COU, me afeito el bigote (la barba que tenía con cuatro pelos no daba para muchos esfuerzos) y el tiempo que me deja los estudios los dedico a surfear, a jugar al baloncesto, a salir los fines de semana con los amigos y a poco más, por que de chicas, y no hablemos ya de sexo (en pareja), la cosa estaba cortita. Escucho mucho Led Zeppelin, y algo más de música, sobre todo de los 60´s y 70´s. Ese año cae el muro de Berlín, y se pone en órbita el primero de los satélites que conforman el sistema GPS (ya es antiguo este moderno).

Entre medio, 10 años, unos cuantos amores, todos platónicos, y sobre todo uno que ocupó casi toda la década...Mucha música, muy buenos ratos con mis amigos, con mi tío, con mis primos... surf, fútbol, baloncesto,....No puedo decir que el fin de la inocencia,..., todavía me mantuve un poco ingenuo (o solomillo) sólo un par de décadas más, pero sin duda empecé siendo un niño y terminé la década hecho ya un pequeño freaky.

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domingo, 11 de julio de 2010

  prueba
ssss

  Hablando de fútbol
"El culto hispánico religioso ha cedido paso a una nueva fe, en la que los sacerdotes emergen desde una cavidad subterránea y ofician con el pie". José Luis Sampedro (Vía Wikiquote)

Llevamos unos días en los que nuestro ánimo y a nuestra salud le hemos metido un analgésico, o más bien un chute de opiaceos, hemos olvidado todos los males que nos rodean y flotamos en busca del dragón. La religión ya no es la droga, lo es el deporte rey. Mañana se resuelve todo. El lunes, pase lo que pase, nos levantaremos con resaca.

Siempre me ha gustado el futbol. Me gustaba jugar desde muy pequeño. Mi colegio no tenía instalaciones deportivas, era un antiguo palacio reutilizado, y jugábamos en los recreos haciendo de las columnas postes de porterías. No nos dejaban jugar con balones y jugábamos con pelotas pequeñas de plástico. En un mismo patio de se jugaban a la vez tres o cuatro partidos, los jugadores y las pelotas se mezclaban... Con ocho o nueve años comencé a jugar con los compañeros del colegio los fines de semana ya en campos más o menos reglamentarios. Era el momento más grande. El partido me quitaba el sueño la noche antes, primero por echar un rato con los amigos del colegio y por otra parte por la emoción del partido. Tengo muchísmos recuerdos sobre los partidos en la infancia (el el colegio, con mis primos, en el barrio, etc), sin duda por que suponían muchísimo para mi.

Respecto a la afición por verlo, la fui adquiriendo a través de las colecciones de la Liga y sobre todo con el Mundial del 82. Quizás ha sido el momento en el que más he sabido de este deporte. Me encantaban los minutos finales de Futbol en Acción, la serie de dibujos animados que protagonizaba esa mascota tan "encantadora" como era el Naranjito y que fue estandarte de un mundial, con aún muy poco de "diseño" y de glamour. Estos episodios finalizaban con breves reportajes de los grandes momentos de los mundiales. Me sabía de memoria la mayoría de los jugadores de las selecciones que participaban en ese mundial (creo recordar que coleccioné un álbum del mundial).


Aunque las pocas alegrías que nos daba mi equipo (el Sevilla FC) y la selección, poco a poco perdí la afición por verlo. Respecto a jugarlo también lo fui perdiendo poco a poco, hasta el 94. Ese año estuve estudiando en Francia, en Normadía. Allí jugar al fútbol, en un perfecto césped, es tan fácil como bajar de la habituación de la residencia universitaria a la calle, con una botas de tacos. En cualquier sitio dispones de césped verde en perfectas condiciones. Me apunté a un campeonato del campus en las que nuestro modesto equipo de Erasmus, se veía las caras con las selecciones de las otras grandes comunidades estudiantiles del Campus (cameruneses, argelinos, marroquíes, etc). Ese año, también me reenganché al seguir el fútbol sobre todo a partir de esa increíble final de Recopa del Zaragoza:

He seguido practicando y siguiendo el fútbol de forma más o menos intermitente. Jugando lo hago semanalmente, con los compañeros de trabajo, en un pique interdepartamental que ya lleva tres años de historia, ahora en el entorno espectacular el polideportivo que esta justo debajo las Cuatro Torres de la capital madrileña.

Siguiéndolo, más bien por rachas. Fueron extraordiarias las últimas temporadas del Sevilla (esta última algo más floja), todavía con Alves y con Kanouté en sus momentos sublimes, y lo están siendo las últimos años de la Selección Española. Ese fútbol siempre me gustará y me merecerá la pena dedicarle mi tiempo de ocio.


Todo muy absurdo. Veinte señores persiguiendo y dándole patadas a una pelota.... dos que se pasan parados casi todo el rato, y tres de negro...Como decía Jose María García, "sobre el árbitro, división de opiniones: unos se acordaron de su madre y otros de su padre".

En cualquier caso, el fútbol es algo más que un mero deporte, no se bien qué, pero tiene mucho de la humanidad dentro. Como decía el famoso existencialista:

"Todo cuanto sé con mayor certeza sobre la moral y las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol". (Albert Camus)

Suerte mañana.


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viernes, 2 de julio de 2010

  Agua y márketing
El agua,..., ¡qué tema! La bebes, y si no hay, pues no te la puedes beber, pero no pasa nada, te pillas una cervecita fresquita, con unos altramuces (chochitos em mi pueblo), y "que le den" al agua de los cojones.

No obstante, a la gente le da por tomar agua, y, lo peor, a veces embotellada, haciendo mal al mundo como podéis leer en el post de Planta 29, que me ha saltado la temática (y video). Y últimamente incluso está dispuesto a pagar mucho por ella. Por que además del comodón que no repara en llevar agua de casa y la compra en cualquier lado llenando el mundo de plastiquillos, está el snob, que ahora le ha dado por beber aguas rarejas (al final H2O) y que está ayudando a la proliferación del márketing acuático, que para mi en España tiene su depegue vertical hace unos 5 años con la famosa botella azul de Solán de Cabras.

Hace unos cuatro meses tomé, asombrado, esta foto de la selección de aguas en una tienda de la Cadena
Vips:


Había más marcas de agua que de cualquier otra bebida o alimento (puede que con un espacio similar en la tienda a la selección de vinos). Una diversificación que más allá del embotellado es dificilmente apreciable, dado que según la tradición de pensamiento el agua es inodora, incolora e insípida. ¿Entonces, en qué se basa esta oferta? En mi humilde opinión en satisfacer al target de los consumistas de diseño, culmen de la sociedad de consumo. Un cliente que quiere probar todo, y que es ultrasensible al "packagin". Los mismos que gustan de almorzar dos suspiros, en platos dibujados por cocineros-pintores.

Así la gente está dispuesta a pagar 12 euros por la botella de Elsenham, cuyo gracejo reside en que la botella está diseñada por la misma empresa que diseña los perfumes de Chanel (quizás este agua de diseño es la continuación de negocio de esa otra mina de oro y diamantes que es la industria del perfume). O pagar 10 euros por una botella de 'Cloud Juice' que "encierra 9.750 gotas de agua pura de lluvia de Tasmania en Australia, aterciopelada en boca y de sabor algo almendrado" (Vía Elmundo.es).

Todo muy snob, pero hasta un tipo rudo y bastorrón como yo caeríamos en la curiosidad de desembolsar 4,5 euros para probar un agua como por ejemplo la Chateldon que ya era agua preferida por el Rey Francés Luis XIV. Dicen que ya en el siglo XVII, este agua bicarbonatado-cálcica, con gas natural, "se destinaba, con carácter exclusivo, al abastecimiento de Versalles; a dicho efecto, Luis XIV creó un destacamento especial, los denominados officers du gobelet a cheval, que transportaban la preciada agua a la Corte. En recuerdo, las botellas llevan el símbolo del Rey Sol". Al parecer, este agua carbonatada, ayudaba a las complejas digestiones que sucedían a las copiossas comidas. Por cuatro euretes y medio y mucha imaginación (que es lo que más funciona en estas cosas) te sitúas mentalmente en la corte varsellesa y te tiras un eruptito al estilo del gran monarca francés. Y es que todos tenemos nuestro punto de inflexión o genuflexión ante las manipuladoras estrategias del márketing (esta última frase dedicada al Sr. Summers por sus nuevas funciones profesionales). Amén.

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