domingo, 13 de febrero de 2011

  El comercio de toda la vida

Me gusto mucho el post de mi compañero de reto blogger Sr Macwire, sobre los mercadillo, y a partir de ello me he animado a escribir sobre algo que suelo discutir bastante con mis amigos, y son sobre nuestros estúpidos prejuicios sobre algunos comercios, los de toda la vida, y la necesidad que veo en cambiar esto, sobre todo en unos momentos como los actuales.

Si cuando terminé la carrera de Económicas hubiera comentado a mi madre el iniciar un comercio me habría respondido “para eso te has pasado cinco años estudiado una carrera”. Seguramente me habría respondido en el sentido contrario si le hubiera propuesto prepararme unas oposiciones, para desempeñar trabajos en los que seguramente poco o nada iba a aplicar las teorías (bastante estúpidas en su mayoría) aprendidas.

Como ya apuntaba en mi anterior post, el empredimiento es una de las grandes asignaturas pendientes en nuestra cultura española, en la que la élite social puede ser el presidente de un equipo de futbol, el hermano mayor de la cofradía, o el señorito cortijero, por encima del empresario de éxito. Pero no me refiero sólo al gran empresario, o al emprendedor que consigue un pelotazo tremendo, que eso si nos gusta por aquí, hoy me refiero al concepto en general de empresario que incluye al autónomo, al comerciante, o al tendero que día a día luchan con esfuerzo contra todas las inclemencias posibles por ganar por si mismos un sueldo digno y quizás también crear algún trabajo adicional. El pequeño comerciante tradicional tiene que pasar también a nuestro estrellato social.

Tengo una amiga que estudió económicas, estudió varios idiomas a un alto nivel y antes de los 30 fue gerente de un gran centro de una importante empresa. Era la gran envidia de los que acabábamos de terminar la carrera. Pero al cabo de unos años hubo un cambio en la propiedad de la misma, y en una de esas inexplicables estrategias que suelen suceder cuando cambia la alt dirección o la propiedad, se optó por un cambio radical en las gerencias de los centros, en vez de dedicar algún esfuerzo por reciclar a los gerentes, y de la noche a la mañana y en plena crisis mi amiga se queda en el paro. Su familia ostentaba un comercio de barrio, una pescadería, un negocio próspero, pero que está en los mínimos de la cotización de nuestra escala social. En ese momento ella optó por seguir trabajando y buscar algunos empleos, pero la crisis ya estaba encima y nada, estos trabajos iban cayendo, así que en cierta forma se vio forzada a comenzar a trabajar al negocio familiar. No conozco bien sus sentimientos al respecto, pero seguramente a mi me hubiese resultado algo muy difícil, el pasar de un estatus al otro: de gerente de un gran centro a pescadera.

Comentamos en más de alguna ocasión este caso, con todo el cariño que la tenemos, como un caso de poca fortuna laboral. Pero la puñetera realidad es que ahora es dueña de su tiempo, gana más, trabaja algo menos, y genera empleo para otras 4 personas. Si en vez de una pescadería fuera una tienda de muebles de diseño, o de delicatessen la consideración habría sido muy distinta, aunque fueran negocios ruinosos. El pescado tiene poco glamour, y los hijos de los pescaderos, los carniceros y los fruteros, no quieren heredar el negocio que les da de comer, ni que les ha facilitado los estudios por que no mola: no mola por que no te haces rico, no mola por que la pescadería huele mal, y el papa de Bea, que es un promotor con un pedazo de BMW mola más que mi papá que se pasa todo el día rodeado de sardinas, y va en furgoneta. Mola más estudiar Bellas Artes, hacer el hippie unos años, y después….opositar a alguna plaza de auxiliar administrativo, o montar un negocio algo más fashion, como un restaurante de diseño o un bar de copas, con el que seguro se da el pelotazo padre.

Y así nos va, así nos luce el pelo, no sólo nuestra gran empresa que es un desastre, si no que nuestro comercio va aún peor destruyendo 90.000 empleos en el 2009, con cierres masivos todos los años, por que está mal enfocado, y por que en demasiadas ocasiones se levantan con una ambición que quizás deba venir con el tiempo y la experiencia y no desde los orígenes. Y en paralelo vemos como proliferan los comercios de los chinos, que tan de moda están en esta edición del retoblogger (ver este post o este otro) que están encargándose de ese comercio de barrio y ya en muchos barrios ostentan las tienda de ultramarinos, las fruterías, las tiendas de ropa e incluso las peluquerías. Claro, no son trabajos sencillos, requieren muchas horas. Si, quizás con horarios ilegales, que obviamente no justifico, pero que como vemos son los adaptados a la nueva sociedad y a las nuevas necesidades. Y la recompensa quizás sea modesta, normalmente poco más que un sueldo, y el Cayenne quizás tenga que esperar unos años. Pero la realidad es que cada vez alcanzan más subsectores y además esto genera un efecto adicional en los productores (pues en un 20 % estos bazares tienen proveedores chinos, y entiendo que las tiendas de moda esto se acercará al 100%).

La realidad es que los españoles no queremos ocuparnos de estos nichos, y en épocas de bonanza puede tener su explicación, pero en tiempos de altísimo paro no entiendo como esto no se convierte en una opción más recurrida y como no hay más planes enfocados en este sentido. Y no puedo pensar en otra cosa que en los prejuicios culturales por un lado y en los pocos apoyos que nuestra sociedad da para generar estos empresarios: ni en la base con la educación ni la formación, ni en su desarrollo, con una fuerte discriminación a nivel de prestaciones sociales, de ayudas para su desarrollo, y en estos últimos años de acceso a la financiación.

Me parece, que sin otras opciones para generar empleo a corto y medio plazo, debe haber también reformas que fomenten de forma decidida y contundente el autoempleo y el comercio, de forma asesorada, que eviten al máximo los posibles errores. Y estas deben ir algo más allá de una reducción de las cotizaciones o del incremento de las cantidades que se reciben en concepto de pago único en el supuesto de establecerse por cuenta propia (que es importante). Deben ir en que todo parado conozca perfectamente las opciones que tiene de autoempleo, que sepa como implantar un comercio y cuales son los factores fundamentales del éxito y del fracaso. Y por otro lado también cambiemos nosotros nuestros prejuicios, y llevemos a estos comerciantes a ese lugar que se merecen.


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Comentarios:
magnifico post esteban!
ME recuerda a la pescadera de Torrente, que pescao que servia esa mujer!
Y en cuanto a lo de los chinos, no hay mas que ver este ejemplo:
http://www.youtube.com/watch?v=_1dBDfcqKH8&playnext=1&list=PL079D9DB6DFBAE542
 
toda la razón Morito, braco por el post con el que no puedo estar más de acuerdo... si lo unimos al del amigo Fernando Plaza y le damos una repensada a todo igual de esta nos hacemos pescaderos todos...
 
Gracias. A ver si nos vamos quitando poco a poco las tonterías
 
buen post morito. y el final con extremoduro de lujo.
 
Me sumo a las felicitaciones, muy currado. Yo añadiría que si a mi me tocase en suerte una pescadería (herencia por ejemplo) creo que me gustaría gestionarla (traer pescados frescos grandes de Conil, ponerla en Internet con venta-online, hacer ofertas como regalar unas sardinitas por una compra superior a X euros...).

Falta mucha imaginación también en el pequeño comercio. Siempre se puede ir "más allá" como bién dice Sergio esta semana en Ergoregión.
 
Gracias Moli y Wilson. La verdad Wilson es que se pone uno a pensar un rato y una pescadería puede ser tan divertida o mas que una oficina de seguros, o una tienda de moda
 
cuanta razon tienes, yo este finde compre en el mercadito, y soy fan de los pequeños comercios, APOYO TOTAL A ESTOS VERDADEROS EMPRESARIOS
 
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