domingo, 10 de abril de 2011

  ¿Dajar las cosas como estaban?
Mi amigo Wilson, ha vuelto a escribir un escelente artículo, en este caso sobre su primer amor. Las historias de los primeros amores, de los amores de la adolescencia, son siempre garantía de Bestseller. Totalmente irracionales, con una fuerza inexplicable, casi siempre platónicos, son algo que todos hemos experimentado en nuestras terminaciones neuronales. Sólo los superan en interés los amores tortuosos y viciados.

Tuve un primer, o más bien tercer amor (por que antes tuve uno en la guardería y otro en segundo o tercero de EGB) que me duró más de quince años, totalmente platónico. Pero tan fuerte que después de dejar de haberla visto durante más de cinco años tenía la certeza que si un día se cruzaba por mi vida dejaría cualquier cosa que estuviera haciendo, incluyendo a mi novia de entonces, para irme con ella . Y eso que apenas la conocía realmente, pero los amores a los quince años no tienen tantos requisitos, son casi pura química.

Pero no quiero hablar del primer amor, más que por nada por no repetir temática con mi amigo Wilson. Más bien creo que hay ciertas experiencias muy especiales en la vida, que intentamos durante muchos años volver a vivir. Volver a encontrarnos con ese amigo de la infancia, volver a ver a esa chica que nos tuvo enamorados tantos años.

Pero creo que la mayoría de los casos es mejor no intentar repetirlas y dejarlas tal y como estaban, idealizadas y magnificadas en nuestras memorias. Al final el pasado son estos recuerdos y hay que tener cuidado de no tirarlos por los suelos, con un patético revival.

Esto pasa con los amores y las amistades de la infancia, perdidas durante mucho tiempo, y que ahora nos ponen en bandeja retomar con las redes sociales como Facebook. Encuentras a tus mejores amigos de la adolescencia o de la juventud, incluso a ese primer amor, te alegras un motón de volver a saber de él o de ella, pero luego,..., ¿de qué hablas después de tanto tiempo?, ya no tienes nada en común , la química ya no entra en juego, por que a nuestras edades ya la químina se ha sustituido por la más tristona racionalidad, y al final terminas matando el mito y la ilusión. Yo volví a ver recientemente a ese primer amor, en una reunión de los 25 años de la promoción. Seguía siendo una chica,..., bueno ahora una mujer, muy guapa, pero realmente no tenía mucho que ver conmigo. El mitó cayó, y ya mi visión de esos años, en los que yo soñaba con su sonrisa y sus ojos ya nunca volverán. He borrado una buena parte de mi pasado, quizás hubiera sido mucho mejor haberlo dejado todo como estaba antes.

Aunque no siempre es así, y a veces la vida real también nos trae con reencuentros de hadas y de princesas, aunque sea a través de la web 2.0.

No hace mucho me enteré de que una buena amiga, que se había separado de su marido, se encontró en Facebook con un antiguo "admirador" de su infancia, también separado, y que han comenzado una bonita relación.

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Comentarios:
Copión! ;)
 
estoy contigo. las cosas tienen su espacio y su momento, y fuera de ellos no son iguales. gente q en la infancia eran tu uña y carne hoy son autenticos desconocidos.
 
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